Acompañar a un niño, a una niña en el aprendizaje sistemático de la lecto-escritura engancha. Verle con esfuerzo leer en un mapa “A-le-ma-nia” es mágico. En unos pocos pasos más se habrá convertido en un ciudadano alfabetizado, es decir, tendrá un repertorio suficiente de procedimientos y podrá seleccionar el que le permitirá “aprehender” un texto y también contará con toda una vida para desarrollar dichas habilidades.
Pero… a veces hay problemas. Hablamos de dislexia.